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Why they flee: Life in the murder capital of the world, San Pedro Sula, Honduras
by Dan Lieberman

http://fusion.net/justice/story/flee-life-murder-capital-world-san-pedro-sula-966764
SAN PEDRO SULA, Honduras–A crowd gathered around the crime scene tape to look at the latest victims — the bodies of six men, including a police officer.
They were all killed in a gunfight on a Thursday evening in a residential neighborhood, just before sunset.
Less than 24 hours later, the scene repeated just a few miles away. This time, three men were shot in a supermarket parking lot. Music played on the outdoor speakers while police searched for shell casings.
One of the victims lay behind his bullet-riddled pickup truck for hours. He was a bystander killed in the crossfire, according to Honduran military Col. German Alfaro, who arrived on the scene.
When Honduran President Juan Orlando Hernández took office in January, he deployed the army to quell the violence—promising a soldier on every street corner.
Col. Alfaro blamed the shootout—which occurred while the supermarket was full of local residents buying groceries —on a conflict between drug traffickers.
“That’s how it is,” he said. “You could be at the wrong place at the wrong time when things like this happen and anyone can die.”
These are typical scenes for a city in the grip of a violent gang war. San Pedro Sula has—for the last two years—had the highest murder rate of any city in the world, according to the Mexican think tank Citizen Council for Public Security, Justice, and Peace. The homicide rate in 2013 was 169 murders per 100,000 residents.
By comparison, the most dangerous city in the United States on the list, New Orleans, had a rate of 56.13 murders per 100,000 residents for the same year.
Gang warfare has left its mark on places like Chamelecon, a working class neighborhood in the southern part of the city where two gangs with roots in Los Angeles – the MS-13 and 18th Street gang – battle for control.
We accompanied a military patrol through the neighborhood on a Saturday afternoon. On one corner, a barber shop stood vacant and riddled with bullets. The gangs impose taxes on businesses and families here. If you don’t pay, you run or get killed.
We counted 25 vacant homes during our tour. Our military guides let us into one. It appeared the former residents had left in a hurry: belongings were scattered across the floor — teddy bears, passports, a woman’s shoe, and a fourth grader’s homework. Officers told us that families started to leave a few years ago.
Walking through their bedrooms, I could only imagine how afraid they must have been to leave everything behind. They had a life here. It was easy to wonder where they went, whether they made it, and if they are still alive. They may well have made the same choice that so many of their compatriots have in recent months – and fled north.
Since last October, more than 63,000 undocumented minors — many younger than 12 — have been detained at the U.S. border. Most of them were from violent cities and towns in Central America’s “Northern Triangle” of Guatemala, Honduras and El Salvador. A Pew research study showed that San Pedro Sula sent more children to the U.S. — about 2,200 — than any other city in the region.
To understand the reasons for the exodus, we spoke to a wide range of people who confront the crisis of violence in San Pedro including a mother who lost one son to the violence and feared for the life of another, a military commander trying to restore order and a “coyote” who works smuggling people out of the country.
We learned firsthand why people flee, and how those who stay behind try to survive in a city where death — or fear of it — is a part of daily life.

Entre el crimen y la zozobra seis bandas criminales controlan un sector de San Pedro Sula

Por tercer año consecutivo y con una tasa de 187 homicidios por cada 100 mil habitantes, San Pedro Sula lidera el ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo. La cantidad de crímenes que ocurren en esta urbe localizada a 200 kilómetros al norte de Tegucigalpa, la ubican como la más peligrosa, por encima de Caracas en Venezuela y Acapulco en México.

San Pedro Sula también es la segunda ciudad más importante de Honduras y es considerada la capital industrial del país, su extensión territorial es de 898.6 kilómetros cuadrados que albergan a una población aproximada de 800,000 habitantes. De estos, 150 mil residen en el sector Rivera Hernández, comunidad localizada al noreste de la ciudad y comprendida en 39 colonias, que han sido ubicadas entre las más violentas de esta urbe.
Fuentes consultadas por Revistazo han establecido que en el año 2013 San Pedro Sula registró 1,458 muertes violentas, de las cuales 187 se ejecutaron en comunidades que le pertenecen al sector Rivera Hernández. Una zona secuestrada casi en su totalidad por el crimen organizado. La tasa de homicidios en este sector de San Pedro Sula es de 124.6 por cada 100,000 habitantes.

Seis bandas operan en el sector

En el sector Rivera Hernández operan al menos seis bandas delictivas, dedicadas al tráfico de drogas, extorsiones, sicariato, robo de vehículos, venta ilegal de armas y asaltos.  Es común, escuchar en la zona nombres como el de Los Olanchanos, Los Tercereños, Los Vatos Locos, Los Ponce, la MS y la 18, cuando la gente se refiere a la ejecución de un crimen.
El avance de la criminalidad y la falta de políticas claras de seguridad y de justicia de parte del Estado han provocado que muchas comunidades en Honduras se hayan convertido en tierra de nadie, al ser controladas por diversas bandas delictivas. La situación no deja por fuera al sector Rivera Hernández, zona considerada violenta, y donde solo hay presencia de 83 miembros de la policía preventiva, entre oficiales, agentes de escala básica y personal auxiliar.
Bajo el mando del sub comisionado, Víctor  Gómez Aguilar, en este sector tiene su base la Unidad Metropolitana número 8, estación  que mantiene en asignación  5 radios patrullas y 20 motocicletas. Su oficina principal se encuentra en la colonia Rivera Hernández y una subestación en la colonia  Asentamientos Humanos.
De los 187 homicidios ocurridos el año pasado en este sector, la Fiscalía Especial de Delitos contra la Vida solo registra haber recibido cinco expedientes investigados. Los hechores de estos cinco casos fueron capturados de manera infraganti por la policía preventiva. Es decir, no hay trabajo de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) que evidencie voluntad en el gobierno para combatir el crimen y la impunidad en este conflictivo lugar. Revistazo conoció que varios expedientes investigativos iniciados por la DNIC no cuentan ni con el acta de levantamiento de la víctima.

Pero, ¿Quién es el responsable?

Un agente de la DNIC asignado a la regional de San pedro Sula y que por su protección pidió omitir su nombre, culpó a la Secretaría de Seguridad de estar detrás de la falta de investigación criminal.
Mencionó limitantes como la falta de personal, falta de vehículos, y acciones en el marco de la “depuración” que han entorpecido el labor de los investigadores.
La Unidad de Delitos Contra la Vida de la DNIC en San Pedro Sula cuenta con 21 agentes asignados a la sección de homicidios, 4 a la muerte de mujeres, 6 a la de muertes de impacto y 5 a la de muerte de menores. “Todas las unidades tienen limitantes por falta de personal, excepto la de muertes de impacto, que es la que recibe la ayuda de la Embajada Americana”, expresó.

 

La patrulla de levantamientos está chocada y tenemos 2 carros arruinados que  para arreglarlos  se necesitan como 60 mil en cada uno”

Agente entrevistado por Revistazo.

La sección de  homicidios solo cuenta con dos vehículos, uno destinado a la labor de investigación y el otro que se mantiene en operaciones de turno. No obstante, las secciones de muertes de impacto y la de muerte de menores cuentan con un automotor cada una.

La misma fuente también sostuvo que las mismas autoridades al implementar la depuración policial entorpecen las labores investigativas, mediante acciones como la suspensión de operaciones desde junio hasta diciembre de 2013, ordenada por el Ministro de Seguridad, Arturo Corrales Álvarez. Por disposición de las autoridades el personal de la DNIC pasó los últimos tres meses del año pasado en las instalaciones del Instituto Técnico Policial, de la ciudad de La Paz.
Además, dijo que en el marco de la depuración policial varios detectives con experiencia en la investigación de homicidios fueron trasladados a la unidad de Robo de Vehículos o a la Policía Preventiva y que los expedientes que ellos llevaban quedaron en el abandono al ser asignados a investigadores que ya contaban con sobrecarga de casos.

Sobrecargados

Los agentes asignados a homicidios, muerte de mujeres y muerte de menores, están obligados a investigar todos los crímenes que ocurren en San Pedro Sula, Choloma, La Lima, San Manuel, Villa Nueva, Potrerillos, Pimienta, Santa Cruz de Yojoa y San Antonio Cortés. No obstante, a los investigadores de muertes de impacto se les suman los crímenes  ocurridos en El Progreso, Puerto Cortes, Tela, La Ceiba y Colón. Ellos investigan homicidios de periodistas, abogados y homosexuales, entre otros.
Al hacer la comparación del número de investigadores y la cantidad de crímenes que están obligados a atender, es fácil deducir que son mínimos los resultados que pueden esperarse en términos de combate a la criminalidad. Considerando que son responsables de investigar la mayoría de los 2,257 que ocurren al año en el departamento de Cortes, si los 36 agentes asignados a San Pedro Sula se repartieran en partes iguales los expedientes de homicidios, estaríamos hablando de un total de 63 casos cada uno por año—más de uno por semana.
Según estadísticas del Observatorio de la Violencia a nivel nacional, aproximadamente  el 8% de las víctimas de homicidio en el 2013 fueron mujeres adultas y 9% menores de edad de ambos sexos. Aplicando estos porcentajes a la repartición de agentes de investigación entre los diferentes equipos de la Unidad de Delitos Contra la Vida en San Pedro, de los 36 agentes en total, los equipos de delitos contra mujeres y menores deberían contar con 3 agentes cada uno. Sin embargo, cuentan con más (4 y 5, respectivamente). Tomando en cuenta además que 6 agentes están asignados a los casos emblemáticos, esta situación dejaría a los 21 agentes de la sección de homicidios trabajando en un promedio de 86 investigaciones cada uno.
A esta sobrecarga de trabajo también deben sumarse los homicidios que se han ido acumulando de años anteriores y los suceden en la actualidad.
Ante esa situación la sociedad se pregunta: ¿cuántos crímenes  de los 187 ocurridos el año pasado en la Rivera Hernández podrán resolverse a través de sentencias condenatorias? ¿Cuántos agentes de la DNIC dedican tiempo a investigar estos crímenes?, la interrogante queda en el ambiente y  de las acciones solo se percibe falta de voluntad en el gobierno para combatir la impunidad.

Pandilleros se reparten el territorio  

La impotencia demostrada por el Estado en el combate de la criminalidad y la impunidad que impera en el país ha provocado que gran parte del territorio nacional se encuentre  en poder de las bandas criminales. El sector de la Rivera Hernández no es la excepción.
Para el caso, la banda de “Los Olanchanos”, dedicada a operaciones de sicariato, venta de drogas, extorsiones, robo de vehículos y tráfico de armas, realiza sus operaciones en las colonias Valle de Sula, Asentamientos Humanos, Rivera Hernández, Ciudad Satélite, Sandoval Sorto y La Pradera. Recientemente el cabecilla  de esta banda, Juan Carlos Rodríguez, fue capturado por orden de un tribunal de justicia que mantiene en su contra una acusación por homicidio.
La Banda de “Los Tercereños”, es una organización formada por disidentes de la mara 18 que operan en una parte de la colonia Rivera Hernández, colonia Sinaí y El Tamarindo. Las Brisas del Sauce y otro sector de la colonia Rivera Hernández, forman parte del territorio escogido por “Los Vatos Locos”  para llevar a cabo sus fechorías.
Tiempos atrás, los miembros de la Banda de “Los Ponce” fueron parte de la mara Salvatrucha (MS) y fue fundada por Cristian Ponce (ya fallecido). Ellos,  operan en la colonia Cerrito Lindo y la colonia Central, mientras que la MS abarca los territorios de Asentamientos Humanos y Seis de Mayo.
En el sector, también se encuentra la Pandilla18, cuyos miembros realizan acciones  en las colonias Asentamientos Humanos, Seis de Mayo, Mi Rey, Cerrito Lindo, Celeo Gonzales y Puerto Escondido, zona limítrofe con la colonia Ciudad Planeta.
Según la policía, la Pandilla 18 es la organización delictiva con la que más enfrentamientos han tenido en el sector, situación que ha provocado  la muerte de seis pandilleros. Reportes policiales indican el decomiso de fusiles AK47, Galil, R15, Uzi, gorros de pasamontañas, chalecos antibalas y otros enseres.
“Todas estas organizaciones delictivas se dedican al sicariato, violaciones, venta de drogas, extorsiones, robo de vehículos y asaltos, entre otros delitos”, expresó la fuente protegida de revistazo.

Masacres

En los últimos cuatro años Honduras ha sido víctima de un recrudecimiento de la violencia, situación que también la vemos reflejada en al menos cuatro asesinatos múltiples o masacres registradas en el sector Rivera Hernández, casos que en su mayoría quedaron en la impunidad por la falta de investigación criminal.
En Octubre de 2010, el campo de futbol de la colonia Felipe Zelaya fue escenario de la masacre de 15 personas en un enfrentamiento entre la Pandilla 18 y la banda de los Olanchanos. “Miembros de la Pandilla 18 llegaron al lugar a buscar a un hermano de Miguel Carrión, miembro de la banda de Los Olanchanos, pero este huyó del lugar junto a gran parte de la banda, lo que provocó que personas inocentes perdieran la vida”, señala la fuente protegida.
En Julio de 2013, en la colonia Asentamientos Humanos perdieron la vida cuatro personas, supuestamente a manos de miembros de la banda de “Los Olanchanos”. Hasta hoy no se ha investigado el crimen, pero la policía presume que los fallecidos  eran miembros de la Pandilla 18 y que todo se debió a pleitos entre bandas.
En un supuesto enfrentamiento con la policía seis miembros de la Pandilla 18 fallecieron en septiembre del 2013 en la colonia Cerrito Lindo, la fuente dijo que los fallecidos portaban armas de grueso calibre. Afirmó,  que situación similar ocurrió en marzo recién pasado en la colonia Mi Rey, cuando cinco supuestos miembros de la 18, perdieron la vida al enfrentarse con la policía cuando los agentes trataron de rescatar a dos personas que los pandilleros habían raptado.

San Pedro Sula’s violence mirrors Honduras’ pain

Associated Press By ALBERTO ARCE April 9, 2012

http://news.yahoo.com/san-pedro-sulas-violence-mirrors-honduras-pain-154855635.html

SAN PEDRO SULA, Honduras (AP) — This is a city besieged by crime in all its forms: gang violence, drug cartel killings and rampant extortion compounded by a fear of authorities.

Honduras is now among the most dangerous places on Earth. No other country matches its rate of 86 slayings per 100,000 inhabitants a year, according to a 2011 United Nations Report. That is roughly 20 times the U.S. homicide rate.

And it’s worse in San Pedro Sula, often cited as Honduras’ most violent city, with a murder rate almost double the national average.

In this Wild West city, gangs such as the Mara Salvatrucha, also known as MS-13, operate with impunity. MS-13 was born in the 1980s among Central American-born inmates in the prisons of California and spread to Central America when members were deported back home by the U.S. They found fertile ground in Honduras and other countries with underfunded police forces and corrupt officials.

Hondurans say gangs have imposed an almost unchallenged reign of extortion, murder and drug trafficking on this city and others.

Mayor Juana Carlos Zuniga recognizes that San Pedro Sula is threatened by violence that authorities cannot control. And the city’s location near Honduras’ Atlantic coast and border with Guatemala have put it on key international drug trafficking routes.

“As a local government we don’t have the necessary instruments to fight the well-defined and identified violence derived from drug trafficking that overwhelms us,” Zuniga told The Associated Press.

One night recently, the Catalino Rivas public hospital in San Pedro Sula could have been operating in a country at war.

There were not enough stretchers for the 19 wounded who arrived that night, and the people who brought them in had to shift the patients about. Pools of blood on the floor went unmopped.

Natalia Galdamez, the doctor on duty, received three patients with gunshot wounds. They said a gunman suddenly appeared and shot them without saying a word.

“It’s tough to believe. This was a paid hit. We hear the same story all the time,” Galdamez said.

Drug trafficking isn’t the only source of San Pedro Sula’s violence.

At a nearby taxi stand, a driver with 21 years of experience explained how each of the company’s 35 cars has to pay $30 a month to a gang. He said the drivers have to pay the same amount in taxes to the government, but each year, not each month.

“Who do you think has more power, the state or the criminals?” said the driver, who didn’t want his name used for fear of reprisals.